Ulpiano Checa: La huella de las civilizaciones

Escrito por: Publicado en: Arte  

 Del 17 de septiembre al 26 de octubre 2014, el Espacio Cultural MIRA, de Pozuelo de Alarcón (Madrid) abre sus puertas a la exposición Ulpiano Checa: La huella de las civilizaciones.Ulpiano Checa (1860-1916) es uno de los artistas más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX y una de las firmas universalmente más conocidas, prestigiosas y cotizadas de su época. Las obras de esta muestra proceden del Museo Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, su lugar de nacimiento, lugar donde se exhibe una buena parte de su obra con carácter permanente.

En palabras de Ángel Benito García, comisario de la Exposición, Ulpiano Checa «se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1880 fue socio fundador del Círculo de Bellas Artes y en 1884 obtuvo plaza de pensionado de número en la Academia de Roma, desde donde mandó a España dos de sus obras más importantes: La Ninfa Egeria dicta a Numa Pompilio las leyes de Roma (Museo del Prado) y La invasión de los bárbaros (Museo del Prado), extraordinario lienzo con el que consiguió la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1887 y la segunda en la Internacional de Viena de 1888.»

«Tras concluir su periodo de pensionado en Roma –añade el comisario de la muestra– Checa se instaló en París, en cuyo Salón oficial de 1890 consiguió una tercera medalla con su popularísima obra Carrera de carros romanos, que le abrió definitivamente las puertas del mercado parisino y con la que obtuvo un rotundo reconocimiento internacional. Ese mismo año contrajo matrimonio con Matilde Chayé y fijó su residencia entre París y Bagnères de Bigorre. Expuso regularmente en los Salones de París (Salón Oficial de los Campos Elíseos y Sociedad Nacional de Bellas Artes en los Campos de Marte). Envió obra a casi todas las capitales europeas, a Brasil, Argentina y a Estados Unidos, donde obtuvo una medalla de oro en la Exposición Internacional de Atlanta de 1895 con su obra La naumaquia

«Simultáneamente realizó exposiciones individuales con enorme éxito, como la realizada en 1895 en la prestigiosa sala Georges Petit de París, con la que consolidó su ya incuestionable prestigio. Viajero constante, visitó en dos ocasiones la próspera Argentina, donde fue recibido como el gran maestro de la pintura europea y donde pintó el retrato ecuestre del recién fallecido Presidente de la República, General Mitre. Viajó igualmente en varias ocasiones por el norte de África, volvió a recorrer Italia y otros países europeos, aunque su viaje más revelador lo realizó en España para ilustrar íntegramente Le Généralife: sérénades et songes (1897) de Z. Astruc, siguiendo el trayecto que, años antes, éste había marcado a Manet, y para colaborar en Les Alhambras (1908) junto al propio Astruc, Fantin-Latour y Manet, entre otros. Igualmente, Checa no perdió nunca el contacto con su pueblo natal, a donde acudía los más de los veranos para estar con los suyos.»

«En todos sus viajes se inspira, pinta y vende. Porque Ulpiano Checa tuvo la habilidad de buscar, acudir y estar en los lugares donde nacía, se desarrollaba y vendía el arte. A lo largo de su trayectoria artística recibió múltiples premios y condecoraciones: en España, recibió la Orden de Carlos III; en Francia, la Legión de Honor y en Túnez, la Orden de Nichan Iftikhar. Su obra está representada en el Museo del Prado, Thyssen-Bornemisza, Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (Argentina) , Bellas Artes de Asturias, San Telmo de San Sebastián, y en los Museos de Angers, Colmar, Auxerre, Tolousse y Amiens de Francia, entre otros.»

«Como ha quedado dicho, Checa trabajó con igual maestría y éxito en otras artes plásticas. Hizo escultura ( Don Quijote y Sancho Panza, El indio, tan increíblemente similar a la iconografía de Frederic Remington…); ilustró libros (Le Généralife: sérénades et songes, de Astruc, Tabaré , de Zorrilla de San Martín…); realizó carteles publicitarios (como Andalucía en tiempo de los moros para la Exposición Universal de París de 1900); pinturas murales (La Gare de Lyon en París, los murales de la Iglesia de Santa María en Colmenar de Oreja); y participó en montajes teatrales como diseñador de vestuario y escenografía (L ́art du Théâtre: Quo Vadis? 1901).»

«Ulpiano Checa –concluye Ángel Benito García– trabajó todos los géneros pictóricos, desde el retrato a la pintura costumbrista, pasando por un nuevo concepto de orientalismo. Pero sobre todo fue reconocido por sus pinturas con asuntos de historia, en las que, como en toda su extensa obra, incorpora elementos academicistas, postrománticos, impresionistas, luministas, expresionistas y hasta cubistas. Menos conocidas son sus aportaciones al París de 1900 y sus trabajos art nouveau, cuyo estudio se está ahora realizando. Su pintura, cuya fama principal se produjo fuera de nuestras fronteras, plantea el problema del conocimiento y estudio del arte español de los siglos XIX y XX, realizado casi siempre desde esquemas preestablecidos y no desde la realidad de su propio desarrollo y de sus aportaciones. Gracias a la extensísima documentación de la época que hemos localizado en los últimos años, podemos hoy afirmar que Checa fue tenido y considerado como un gran maestro, querido, admirado y reconocido en todas las instancias. Virtuoso dibujante, verdadero artesano e incansable trabajador de las bellas artes, fue tragado por la historia tras su temprana muerte ocurrida en plena Primera Guerra Mundial. En su forma de entender el arte, las relaciones artísticas y en muchos de sus trabajos menos conocidos, se anticipó en muchos lustros con su pintura a la de otros pintores españoles que, como Sorolla, gozaron del apoyo oficial que Ulpiano Checa nunca buscó.»

Fuente: http://www.thecult.es/arte/ulpiano-checa-la-huella-de-las-civilizaciones.html

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