Neoptólemo


Neoptólemo, también conocido como Pirro en la mitología griega, era hijo de Aquiles, el héroe de la Guerra de Troya. Su madre era una hija del rey de Esciros, Licomedes, llamada Deidamía. Criado por su abuelo, Neoptólemo es reclamado para tomar parte en la guerra de Troya tras la muerte de su padre Aquiles. Un oráculo había vaticinado que no sería posible la toma de la ciudad sin su aportación. En la guerra, demuestra haber heredado la destreza de su padre y acomete importantes hazañas.

Tras la toma de la ciudad, recibe a Andrómaca como botín de guerra. Contrae matrimonio con Hermíone, la hija de Aquiles, en Esparta. Una leyenda le considera el ancestro de la saga de los regentes en el país de los Molosos. Para ello, Neoptólemo se establecería en Épiro después de la guerra. Muere en Delfos, a manos de Orestes.

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En la leyenda de Neoptólemo tres son los aspectos más importantes. El primero es su participación en la Guerra de Troya, como hijo de Aquiles. El segundo es su establecimiento en Épiro tras la guerra. El tercero es su muerte. Sobre los dos últimos existen diferentes versiones. La muerte de Neoptólemo se atribuye frecuentemente a Orestes. Sin embargo, existen versiones que ignoran su participación y dan mayor relieve al escenario de su muerte, el santuario de Delfos.

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Procedencia de Neoptólemo

Por parte de su padre, Neoptólemo desciende de la raza de Zeus y de la diosa Tetis. Su abuelo Peleo reinaba en la ciudad de Ptía, en Tesalia. Su abuela, Tetis, era una divinidad marina hija de Nereo. Un oráculo había vaticinado que el hijo de Tetis sería más poderoso que su padre, por esta razón ningún dios quiso emparejarse con ella. Rechazada por los dioses, Peleo se había unido a la diosa. De su unión, nacería Aquiles, padre de Neoptólemo.

Neoptólemo procede de la unión de Aquiles con Deidamía. Narraciones posteriores a la tradición homérica consideran que Aquiles antes de partir para la guerra de Troya estuvo refugiado en Esciros. La leyenda supone que una predicción había advertido a Peleo, padre de Aquiles, o bien a su madre, la diosa Tetis, que el héroe moriría en la campaña contra los troyanos. Por esta razón, Peleo refugió a su hijo en la corte de Licomedes. Allí, Aquiles permaneció nueve años, vestido como mujer y camuflado entre las hijas del monarca.

Durante su estancia, Aquiles era llamado “Pirra”, apodo que hacía alusión a sus cabellos rubios. En este tiempo, se unió a una de las hijas del monarca, Deidamía, y con ella engendró a Neoptólemo. El hijo de Aquiles nació después de la partida del héroe griego hacia la guerra de Troya. Más adelante, Neoptólemo sería llamado “Pirro”, haciendo honor a su origen.

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Neoptólemo en la guerra de Troya.

Neoptólemo había sido criado en la corte de Licomedes y educado por su abuelo. Muerto su padre, Aquiles, a manos de Paris, una embajada griega fue a reclamar su presencia en la guerra de Troya. Los dioses habían manifestado su voluntad de que el hijo de Aquiles participara en la contienda.

La aportación de Neoptólemo en la batalla representó un gran avance para las tropas griegas y caracterizó al mito como un héroe guerrero. En este punto, la leyenda desarrolla diferentes aspectos: la incorporación de Neoptólemo a la guerra de Troya, las hazañas que protagonizó en la batalla y su actuación en la toma de la ciudad.

Incorporación de Neoptólemo a la guerra de Troya.

Calcante, el adivino de la expedición griega contra Troya, predijo que solamente Héleno podría precisar las condiciones necesarias para la victoria sobre los troyanos. Héleno era hijo de Príamo y poseía dotes adivinatorias como su hermana Casandra. Tras la muerte de Paris, fue rechazado como pretendiente de Helena. Por esta razón, decidió retirarse del combate y refugiarse en el monte Ida.

Ante la predicción de Calcante, Ulises partió en busca de Héleno. A través de la seducción o del soborno, consiguió conquistar la voluntad del adivino. Héleno transmitió la voluntad de los dioses. Las condiciones que debía cumplir el pueblo griego para la victoria eran cuatro. La primera exigía que los restos de Pélope permanecieran en posesión de los griegos.

La segunda invitaba a los griegos a sustraer el Paladio de Troya. La tercera era la que recomendaba la participación de Neoptólemo en el combate, sin cuya aportación no sería posible la toma de Troya. Y la cuarta señalaba la necesidad del retorno a las filas griegas de Filoctetes que portaba las armas de Heracles.

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Una embajada integrada por Ulises, Fénix y Diomedes se presentó ante Licomedes para reclamar a Neoptólemo. El monarca se negó a que su nieto participara en la guerra que había causado la muerte de su yerno. Sin embargo, la persuasión de Ulises convenció a Neoptólemo del mismo modo que había convencido antes a su padre. Neoptólemo decidió partir con ellos hacia las puertas de Troya.

De camino, tal y como recoge Sófocles en su tragedia Filoctetes, Neoptólemo acompañó a Ulises a Lemnos. Allí se encontraba Filoctetes, que había sido abandonado diez años antes por los jefes griegos a instancia de Ulises. Neoptólemo consiguió convencer al despechado Filoctetes para que se incorporara a la batalla. Otras versiones consideran que el encargado de solicitar la colaboración de Neoptólemo y de Filoctetes fue Ulises.

Éstas son las circunstancias en las que el hijo de Aquiles, demostrando la herencia paterna, se convirtió en uno de los héroes de la guerra de Troya.

Participación de Neoptólemo en la guerra de Troya.

Durante el asedio a la ciudad de Troya, Neoptólemo combatió con dureza. Él causó la muerte de Eurípilo, hijo de Télefo y de la hermana de Príamo, Astíoque. Mató e hirió a otros héroes troyanos de relevancia. Cierta tradición le señala como el inventor de la danza pírrica, una suerte de danza guerrera de procedencia espartana que se practicaba con las armas y con antorchas.

La toma de Troya.

Neoptólemo participó en la invasión de la ciudad. Él era uno de los guerreros ocultos en el caballo de madera que los griegos idearon para penetrar en las murallas de Troya.

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Tomada la ciudad, las epopeyas posteriores a la Ilíada le consideran autor del asesinato del rey de Troya, Príamo. Hécuba había convencido al anciano rey para que renunciara a defenderse con las armas del asalto. Ambos se habían refugiado en un altar del palacio. Allí mismo, Príamo puede ver cómo Neoptólemo da muerte a Polites, el último superviviente de los hijos de Príamo.

Al concluir la inmolación de Polites, Neoptólemo se dirige al monarca. Lo arrastra del pelo, sacándole de su escondite y lo degüella. Según ciertas versiones, ésta es la acción que le granjeó a Neoptólemo la enemistad de Apolo y que le habría de llevar a su muerte en el santuario del dios, en Delfos. Una variante de esta tradición cuenta que Neoptólemo arrastra a Príamo hasta la tumba de Aquiles y allí le da muerte.

Otra leyenda referida al saqueo de Troya es aquella que narra la venganza de Neoptólemo por la muerte de su padre. Según ciertos mitógrafos, Aquiles había muerto en el templo de Apolo Timbreo asesinado a traición por Paris.

Aquiles había llegado hasta allí para pactar con Príamo su matrimonio con la hija del rey, Políxena, de la que se había enamorado violentamente. Dicen que el espíritu de Aquiles le solicitó a su hijo el sacrificio de Políxena y que ésta es la razón por la que Neoptólemo lo ejecutó una vez vencida la ciudad.

También se le atribuye a Neoptólemo el asesinato del hijo de Héctor, Astianacte. Astianacte, conocido también por Escamandrio, fue reclamado por los jefes griegos, especialmente Ulises, y precipitado desde una torre.

En el reparto del botín de guerra, a Neoptólemo le correspondería la esposa de Héctor, Andrómaca.

El regreso de Neoptólemo desde Troya.

Para la tradición homérica, Neoptólemo consigue retornar, sano y salvo a través del mar, desde Troya. Menelao le otorgaría a su hija Hermíone en matrimonio. La pareja se establecería en Ptiótide, el país en el que gobernara su abuelo Peleo.

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Sin embargo, existen otras versiones sobre el retorno de Neoptólemo que intentan justificar que el héroe no sucumbiera en el mar como el resto de los griegos. Tetis, abuela de Neoptólemo, conocedora del destino de las naves griegas, le aconsejó que realizara el retorno por vía terrestre. Neoptólemo atravesaría Tracia y, por el norte, llegaría al Épiro.

Según otra versión, fue Héleno, el hijo de Príamo y Hécuba, quien aconsejó a Neoptólemo el regreso terrestre. En esta versión, Héleno integraba, junto a Andrómaca, el lote de botín que fuera adjudicado a Neoptólemo tras la derrota de Troya. El consejo de Héleno, inspirado por sus dotes adivinatorias, constituye probablemente el comienzo de la amistad que uniría a Héleno con Neoptólemo.

El establecimiento de Neoptólemo en el Épiro.

Existe una leyenda que considera a Neoptólemo como el ancestro de la raza de los gobernantes en el país de los Molosos. Moloso, que ocuparía el trono de Épiro, es considerado hijo de Neoptólemo y de Andrómaca, la esposa de Héctor. Tras la muerte de Héleno, casado con Andrómaca una vez asesinado Neoptólemo en Delfos, Moloso le sucedería en el trono.

Sobre el establecimiento de Neoptólemo en el Épiro existen varias versiones. En primer lugar, la tradición se preocupa por justificar que Neoptólemo no retornara a Ptía, el reino que debería haber heredado de su abuelo Peleo. Peleo, durante la ausencia de Aquiles, habría sido desterrado de su reino por los hijos de Acasto. Los hijos de Acasto, Arcandro y Arquíteles, vengaban así la muerte de su padre y la de su hermana Astidamía.

Descartada la herencia del reino de Ptía, Neoptólemo desembarcaría en Tesalia. Una vez allí, quemaría sus naves por consejo de Tetis. Un oráculo de Héleno le aconsejaría que se estableciera en un país donde las casas tuvieran los tejados de tela, las paredes de madera y los cimientos de hierro. Este territorio lo encontró en Épiro, en el lugar que más tarde tomaría el nombre de país de los Molosos.

Una tradición oscura explica de otra forma la conexión de Neoptólemo con los antepasados de los epirotas. Neoptólemo raptó en Épiro a una nieta de Heracles, Leonasa, con la que engendró ocho hijos que figurarían entre los antepasados de los epirotas. Sin embargo, estos hijos de Leonasa son atribuidos generalmente a otras genealogías.

Matrimonio y descendencia de Neoptólemo.

A Neoptólemo se le considera unido a dos mujeres: Andrómaca y Hermíone. La primera es la cautiva troyana, esposa del difunto Héctor. La segunda es la hija de Menelao y de Helena, con la que contrajo matrimonio.

Neoptólemo recibió a Andrómaca como botín de guerra tras la victoria sobre Troya. La leyenda es desarrollada por la tragedia de Eurípides Andrómaca. En esta tragedia Neoptólemo engendró un hijo con Andrómaca llamado Moloso. Andrómaca mantuvo en secreto su concepción. Llegados a Ptía, nació Moloso. Su madre lo expuso y ocultó su nacimiento.

Cuando Neoptólemo viajó a Delfos, encontró a su hijo, que había sobrevivido, y lo reconoció como tal. Pero Hermíone, casada con Neoptólemo, sintió celos del hijo, pues su matrimonio había sido estéril. Perseguidos, Andrómaca y Moloso lograron salvarse gracias a la colaboración de Peleo. Tetis aconsejó a Andrómaca que se estableciera en Épiro.

Allí contrajo matrimonio con Héleno, hermano de su primer esposo, Héctor. A la muerte de Héleno, Moloso heredaría el trono. Su nombre sobreviviría en el gentilicio de los habitantes del país de los Molosos.

Según otra tradición Neoptólemo se trasladó a Épiro junto a Andrómaca y a Héleno. De la unión entre Andrómaca y Neoptólemo nacieron tres hijos: Moloso, Píelo y Pérgamo. Este último, según la leyenda, retornaría al Asia con su madre, donde conquistaría y daría su nombre a la capital del reino de los atálidas, Pérgamo.

En cuanto al matrimonio de Neoptólemo con Hermíone, la versión más sencilla supone que Menelao ofreció a su hija en matrimonio al héroe de la guerra de Troya en reconocimiento por su labor. De retorno a Esparta, se celebró la boda. La unión entre Neoptólemo y Hermíone fue estéril. Sin embargo, los trágicos recogen una versión más complicada.

Se cuenta que Hermíone había sido prometida a Orestes antes de la guerra de Troya. Tras la incorporación de Neoptólemo a la batalla, Menelao le ofreció a su hija como esposa. Al terminar la guerra, Neoptólemo reclama el matrimonio convenido. Orestes, que en algunas versiones incluso había llegado a casarse con Hermíone, se ve obligado a ceder su prometida a Neoptólemo.

El matrimonio con Hermíone le granjearía a Neoptólemo la enemistad de Orestes. La leyenda cuenta que Orestes, a su regreso de Táuride, fue a casa de Neoptólemo en busca de Hermíone. Neoptólemo se encontraba ausente pues había marchado a Delfos. Orestes aprovechó la ocasión para raptar a su antigua prometida.

Otras versiones consideran que Orestes decidió vengarse de Neoptólemo asesinándolo. De cualquier manera, es conocido que a la muerte de Neoptólemo, Hermíone contrajo matrimonio con Orestes y que de su unión nació un hijo llamado Tisámeno.

La muerte de Neoptólemo.

Varias versiones sobre la muerte de Neoptólemo coinciden en otorgar a Orestes su autoría. Orestes sentía inquina hacia Neoptólemo pues había contraído matrimonio con su prometida. Por otra parte, Hermíone manifestaba celos hacia Andrómaca. La fecundidad de la relación de Andrómaca con Neoptólemo dañaba el orgullo de Hermíone que se mantenía estéril. Cuenta la leyenda que la hija de Menelao había acudido a su antiguo prometido para que la vengase.

Las versiones más sencillas suponen que Orestes dio muerte a Neoptólemo en Ptía o en Épiro. Sin embargo, la leyenda de la muerte de Neoptólemo en Delfos está muy extendida. De hecho, su tumba se encontraba a la entrada del santuario y se le tributaron honores divinos.

Neoptólemo se había trasladado a Delfos para consultar el oráculo. Tres son las razones que pudieron incitar a Neoptólemo a realizar este viaje. La primera es que quisiera interrogar al dios sobre la causa de la esterilidad en su matrimonio con Hermíone. La segunda es que pretendiera ofrecer en el santuario parte del botín de guerra como tributo a Apolo. Y la tercera es que tuviera la intención de averiguar el origen de la enemistad de Apolo hacia su padre, Aquiles; enemistad que había causado la muerte del héroe con una flecha dirigida por el dios (véase Paris).

Una vez en Delfos, Orestes ocasionó un motín contra Neoptólemo que sería causa de la muerte de éste. Con ello, Orestes no solamente mitigaba su inquina contra Neoptólemo sino que satisfacía el orgullo de Hermíone.

No obstante, existen versiones de la muerte de Neoptólemo en Delfos que ignoran la intervención de Orestes. Según estas versiones, Neoptólemo infringiría las normas del templo. La costumbre dictaba que los sacerdotes se adueñaran de la mayor parte de la carne sacrificada como ofrenda. Neoptólemo se negó a aceptar esta repartición, lo cual produjo el motín de los sacerdotes. La tradición menciona a uno de ellos, Maquereo, como responsable directo de la muerte de Neoptólemo. Maquereo, el del cuchillo, asestaría una cuchillada mortal a Neoptólemo.

La muerte de Neoptólemo en Delfos ha sido también interpretada como una prolongación de la enemistad de Apolo hacia Aquiles, en la figura de su hijo. El mismo Apolo habría inspirado a la Pitia para que produjera la muerte de Neoptólemo.

Temas relacionados.

Grecorromana, Mitología.
Mito.
Mitología.

Bibliografía.

GRAVES, R. Los mitos. (2 vols. Madrid: Alianza, 1993).
GRIMAL, P. La Mitología Griega. (Barcelona: Paidós, 1989)
GRIMAL, P. Diccionario de mitología griega y romana. (Barcelona: Paidós, 1994).
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MARTIN, R. Mitología griega y romana. (Madrid: Espasa, 1996).

A. I. Espejo Madrigal

Fuente de las fotos

Fuente: http://www.lahistoriaconmapas.com/historia/historia2/biografia-de-neoptolemo-mitologia/

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