El Salto de la novia*

SALTO%20DE%20LA%20NOVIA


Cuentan los lugareños de Navajas, qué hace cientos de años, existía una ceremonia que obligaba a la novia a cumplirla antes de su casamiento.

Y es qué alguien, en algún momento de la historia, no tuvo otra idea más peligrosa que comprometer a las parejas realizar un acto dónde debían demostrar su amor.

Días antes de la boda, los novios, acompañados de sus familiares y amigos se acercaban a un paraje cercano al pueblo dónde el río Palancia se estrechaba en una garganta.

Aquí era donde la novia debía demostrar a su amado y al resto de la familia su amor puro e incondicional. La muchacha tenía que saltar a la otra orilla del río.

SEMANA SANTA 2012 031

Si lograba cruzar se presagiaba un matrimonio lleno de felicidad y fertilidad. Pero si la novia no lo conseguía, entonces, se rompía el compromiso y tanto ella como su familia eran repudiadas.

Corrían días de fuertes tormentas en la sierra. El agua se despeñaba desde las montañas y barrancos y se precipitaba con toda su fuerza y bravura hacia el río.

Eran días en los cuales se debía celebrar otra ceremonia del salto. Bajaban los novios hacia el paraje acompañados de sus familiares y amigos.

Como siempre, todos esperaban el salto de la novia con bastante impaciencia. Sin embargo, por esta vez, todos miraban recelosos la bravura del río y escuchaban el ruido ensordecedor del agua al entrechocar con las rocas.

Cogidos de la mano, los dos amantes sabían que algo no iba a salir bien. La novia, muy nerviosa, presintiendo lo peor, le soltó de la mano y le murmuró algo qué, solo él, pudo escuchar.
La muchacha, con la mirada aterrada fijada en el río y con el amor en su corazón intentó saltar a la otra orilla…

Pero el destino quiso que cayera al agua y fuera rápidamente arrastrada hacia un remolino que la escondía y la mostraba a su capricho.

salto_02

El novio, desesperado, se lanzó al río para intentar salvarla. Pero la furia de la naturaleza se reía de los dos. Jugó con sus cuerpos durante algunos segundos y los hundió en sus entrañas para siempre.

Horas después, los dos amantes aparecían río abajo con sus cuerpos flotando y abrazados fuertemente cómo prometiéndose amor eterno.

Cuenta la leyenda qué, a partir de aquél momento, ya no se volvió a repetir la ceremonia pues sumergió en una profunda tristeza, a los habitantes de Navajas.

Dicen todavía qué, en las noches de luna llena, resuenan los lamentos y las promesas de aquellos dos muchachos que perdieron la vida, en un salto, por demostrar a los demás, lo qué ellos dos ya sabían.

mailing

¡Click aquí para regresar a la página de inicio del blog!

Anuncios