Stonehenge el ‘Lourdes’ de los druidas*

Cada solsticio de verano el monumento megalítico de Stonehenge, conocido también como Templo del Sol y cuyo origen sigue siendo un misterio, atrae a miles de curiosos, turistas y hippies de todo el mundo.

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Existen numerosas  leyendas del siglo XIV que hablan de una especie de brujo druida que trajo aquellas piedras mágicas desde el oeste de las Islas Británicas.

Muchos ven en este conjunto megalítico, además de un  observatorio astronómico, una especie de santuario que habría sido venerado por los antiguos druidas desde tiempos ancestrales y visitado por peregrinos.

En este sentido su aura mágica y ritual quizás sigue en el imaginario colectivo atrayendo cada año a a gentes de lo mas variopintas.

En 2015  unas 23.000 personas se congregaron de madrugada en este lugar, al sureste de Inglaterra, para contemplar el fenómeno astronómico de la salida del sol.

El santuario de los druidas

Es sabido que los druidas eran los sacerdotes de los celtas, aunque su papel no se limitaba a la religión sino que abarcaba otras funciones relacionadas con la astronomía, la medicina e incluso la magia.

Fueron los detentadores de la tradición y de la ciencia sagrada celta, supuestamente intermediarios entre los hombres y los dioses.

Existen todavia muchas lagunas, sin embargo, sobre sus rituales y creencias.

No levantaban templos ni santuarios (al menos que hayan perdurado hasta nuestros días) pero tenían una estrecha relación con el bosque donde celebraban todos sus ritos y con los árboles, especialmente con el roble.

51-lGBEQrWL._SX344_BO1,204,203,200_‘Los habitantes de las islas británicas acudían a ese monumento que data de entre los años 2500 y 2000 antes de Cristo, para curarse de sus males como hoy hacen los cristianos que viajan a Lourdes en busca de algún milagro’, según Timothy Darvill, profesor de arqueología de la Universidad de Bournemouth (sur de Inglaterra) y autor del libro ‘Stonehenge: The Biography of a Landscape’ (Biografía de un Paisaje)

Gracias a investigaciones como las de Darvil tenemos pruebas de que muchos de los restos humanos encontrados en tumbas próximas a ese monumento, formado por varios círculos concéntricos de piedras de gran tamaño son indicios de que muchas de las personas que visitaron el santuario en realidad estaban enfermas y que acudieron hasta allí en peregrinación creyendo que podrian curarse.

Darvill concluye con el análisis de algunas de esas dentaduras  que indican que muchos de los enterrados allí no eran habitantes de las localidades vecinas sino que habían llegado de Gales, Irlanda e incluso de la Europa continental.

Así, en una tumba descubierta en 2002 a unos cinco kilómetros de distancia de Stonehenge se identificaron los restos de un individuo al que los investigadores apodaron como el arquero de Amesbury que parecía proceder de los Alpes suizos. No deja de ser al menos curioso.

Dioses druidas

Los celtas tenían numerosos dioses, los más importantes eran Teutates o Tutatis (Dios de la guerra), Esus (Dios de la Tierra) y Taranis (Dios de la tormenta).

El poder de los dioses se encontraba místicamente en cada uno de los árboles del bosque, cada árbol era consagrado a un dios o simbolizaba una virtud. Los celtas asociaron cada árbol con una época del año y usaron un calendario que se regía por las fases de la luna.

Según el arqueólogo británico, el conjunto de Stonehenge estaba presidido por una deidad que era el equivalente de Apolo, dios griego relacionado también con las curaciones.

“Aunque el principal santuario de Apolo estaba en Delfos, se creía entonces que durante el invierno abandonaba el territorio griego y viajaba a la tierra de los hiperbóreos, identificada comúnmente con la actual Gran Bretaña’‘.

Las piedras mágicas

En tiempos prehistóricos, el agua salía de las rocas que se utilizaron para construir Stonehenge, y se sabe que hasta entrado el siglo XVIII, muchos visitantes arrancaban esquirlas para utilizarlas como talismanes.

”Se creía que esas piedras particulares tenían propiedades curativas porque en Preseli (Gales) había muchos manantiales sagrados de los que se creía que tenían cualidades terapéuticas”, afirma Darvill.

Según algunas leyendas británicas medievales un mago pudo utilizar sus poderes para traer aquellas piedras mágicas desde el oeste de las Islas Británicas.mago-druida

Darvill propone que los seguidores modernos de los druidas que celebran anualmente en Stonehenge el solsticio de verano en la creencia de que continúan la tradición deberían, por el contrario, llevar a cabo sus viejos rituales en invierno, cuando los antepasados creían que ese lugar sagrado lo ocupaba Apolo.

Varios autores romanos como Plinio el Viejo y Julio César se refirieron a los druidas y alguno de ellos señala que iban vestidos de blanco.

La costumbre de estos sacredotes celtas de transmitir sus conocimientos sólo de forma oral envuelve, aún más si cabe, a estos hombres de un aura de misterio.

Plinio lo describió así:

”Los druidas, pues así llaman a sus magos, nada tienen más sagrado que el muérdago y el árbol que lo porta. A causa de este árbol, sólo eligen bosques de robles y no cumplen ningún rito sin la presencia de una rama de este árbol”

(además, el muérdago lo cortaban con una hoz de oro).

El primero en vincular Stonehenge con la religión de los antiguos celtas fue el británico William Stukeley a comienzos del siglo XVIII, y ya a finales de ese siglo se estableció un culto neopagano relacionado con los viejos druidas.

Stonehenge tiene una misteriosa historia de 5.000 años de antigüedad que destaca por ser escenario mágico donde los druidas celebraron los solsticios ademas de otras ceremonias religiosas durante su época de esplendor.

El solsticio druida en la actualidad

El monumento prehistórico de Stonehenge, uno de los más visitados de Reino Unido con cerca de un millón de visitas al año, fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1986, es un semicírculo, y los arqueólogos nunca han podido confirmar si fue un círculo perfecto.

Respecto al día  del solsticio de verano destacar que es el mas largo del año precisamente porque el Sol sale más pronto y se pone más tarde, ademas de ser la jornada en la que la Tierra y el Sol se encuentran más alejados entre sí. Ambos hechos han sido festejados desde tiempos remotos hasta la actualidad con una serie de celebraciones paganas.

Desde hace varias décadas, es tradición en Inglaterra acudir a este complejo para celebrar la llegada del verano, por lo que se permite el acceso al anillo que forman las piedras a todos aquellos que acudan a esta fiesta anual.

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