Cirene (mitología)

Mitología de Cirene

Hija del rey de los lapitas, Hipseo. Un día atacó sin armas a un león y después de luchar con él consiguió dominarlo.

Apolo, que vio cómo llevaba a cabo esta hazaña, se enamoró de ella y fue en seguida a la caverna del centauro Quirón para mostrarle a la doncella e informarse de su identidad.

Más tarde la raptó en su carro de oro y la condujo hasta tierras de Libia, donde se unió con ella en un áureo palacio y le asignó cmo dominio una parte del territorio, el país de Cirene.

Tuvo un hijo de Apolo, Aristeo, que fue educado por las Horas y la Tierra.

Cirene era una bella ninfa, hija de Hipseo, rey de los lapitas, y de la ninfa Clidánope. La muchacha, sin embargo, renegó de la vida de palacio y de las actividades propias de las mujeres de la época, y eligió llevar una existencia retirada y casi salvaje en los bosques de Pindo. Allí se dedicó a cuidar los rebaños de su padre.

Apolo,

Apolo

En una ocasión, se cuenta que un fiero león comenzó a causar estragos entre los animales del rey. Y que Cirene, sobreponiéndose a su temor inicial, se atrevió a enfrentarlo sin armas.

La valerosa muchacha consiguió dominarlo y vencerlo utilizando únicamente sus manos. El poderoso dios Apolo, que presenció la hazaña, se enamoró perdidamente de Cirene, sin saber de quién se trataba.

Cuando finalmente el centauro Quirón le reveló el nombre de la joven, Apolo se presentó ante ella para declararle su amor. Ante el rechazo de la muchacha, el dios decidió raptarla en su carro de oro y conducirla a las tierras de Libia, donde finalmente se unieron en un palacio, de oro también.

Como prueba de su amor, Apolo obsequió a la muchacha las tierras en las que se hallaba el palacio, dando así origen a la ciudad de Cirene, célebre en la Antigüedad.

Quirón

Quirón

Cirene dio a Apolo un hijo Aristeo. Según algunos mitos, su padre confió la crianza del pequeño a las Horas y a su bisabuela, Gea, deidad de la tierra. Por eso, se atribuye a Aristeo el haber enseñado a los hombres cómo destilar el vino y cómo obtener la leche y la miel.

Según otros, Aristeo fue raptado en su temprana infancia por el centauro Quirón, celestino de sus padres, quien encargó su crianza a las Musas para que aprendiera medicina y adivinación.

Pero las Musas, además de instruirlo, le confiaron el cuidado de los rebaños que poseían en la llanura de Ptía. Y fue allí donde las ninfas le enseñaron a obtener vino, leche y miel, valiosas enseñanzas que él comunicó luego a los hombres.

De Cirene, que no crió a su hijo pero seguramente aprobaba su vida entre los rebaños, nada más se cuenta. Sin embargo, su increíble valentía para dominar al león perduró en la imaginación de los pueblos a través de los siglos. No en vano, la escena de la desigual batalla ilustra la carta de tarot que representa la fuerza.

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©Andrés Cifuentes
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